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¿Sabías que...
 
a partir de los 2 meses tu bebé empieza a juntar sus manitas, y al ponerlo boca abajo empieza a apoyar los antebrazos para sostener mejor la cabeza y ver lo que pasa a su alrededor?

 

Las primeras vacunas

La administración de vacunas puede variar de una comunidad autónoma a otra, pero por lo general se inicia a los dos meses de vida. Recuerda que puedes darle el pecho a tu bebé mientras lo vacunan. La evidencia reciente indica que la “tetanalgesia” es capaz de restar dolor al bebé durante los pinchazos.

Las vacunas, al igual que cualquier otro medicamento, pueden causar algunos efectos secundarios. La mayoría de ellos son muy leves, como dolor en el lugar de la inyección, irritabilidad o fiebre. Suelen durar solo un par de días y se pueden tratar. Por ejemplo, puedes aplicar frío local (hielo envuelto en una toalla o similar) sobre el área dolorida para aliviar el dolor y la inflamación si se dieran.
 

Pieles atópicas

La dermatitis atópica o eccema atópico es una enfermedad inflamatoria de la piel, no contagiosa y hereditaria (en el 70% a 80% de los niños se encuentran antecedentes familiares), asociada a una piel seca y fácilmente irritable.

Se manifiesta con lesiones escamosas que provocan picor intenso y puede afectar a cualquier parte del cuerpo, aunque suelen aparecer en las mejillas y barbilla, los muslos, los brazos y el abdomen. Ah, y en los pliegues de brazos y piernas.

La afección suele disminuir e incluso desaparecer con la edad, aunque es recomendable tratarla para evitar al peque el molesto escozor de piel que provoca. Se recomienda evitar las sustancias irritantes (detergentes, blanqueadores, algunos jabones y perfumes, productos del cuidado de la piel con alcohol), los tejidos sintéticos o de lana, la temperatura elevada o un ambiente demasiado seco, el estrés y la sudoración (existe una relación entre el sudor, la piel seca y el picor, que suele darse en verano y en bebés demasiado abrigados).

El tratamiento de la dermatitis atópica se centra en sanar la piel y prevenir los brotes. El tratamiento debe ser individualizado, por lo que debe ser prescrito por su pediatra. Como forma general, se recomienda hidratar bien la piel del bebé, la administración de un antiinflamatorio (generalmente un corticoide) en crema o pomada y, si hubiera mucho picor, un antihistamínico (ambos con receta médica), que se administrarán durante cortos períodos de tiempo y en las menores dosis posibles.
 

¿Vienen los dientes?

A partir de los 2 meses el bebé empieza a meterse las manitas en la boca constantemente, lo que lleva a muchas familias a plantearse si “estará con los dientes”. Es una duda muy habitual, pero todavía faltan unos meses hasta que asome el primer dientecito y sus encías dejen de estar “pelonas”.

El peque se “come” los puños… ¡porque ha descubierto que tiene manos! La naturaleza es sabia, y la epigenética hace que el bebé quiera ensayar para cuando pueda llevarse alimentos a la boca, lo que sucederá alrededor de los 6 meses.
 

El bebé no hace caca todos los días

También es muy habitual que, hacia los 2 meses, las mamás y los papás se preocupen porque su bebé no hace caca a diario. Tranquilos, no es estreñimiento. Casi todos los bebés pequeñitos llegan a estar 2 ó 3 días sin defecar. Muchos incluso están 5 ó 7 días sin hacer caca, ¡y algunos 10 ó 15 días! Aunque parezca increíble, es completamente normal y no hay que preocuparse.  No hay que hacer nada, al final acaban haciendo caca ellos solitos cuando la tengan que hacer. Si cuando llegue el momento no advertís que le cuesta (aprieta, se pone rojo, se estira, se muestra intranquilo y llora), es que sus deposiciones son perfectamente normales y no hay estreñimiento (estreñimiento sería si tuviera las heces duras, independientemente de si las hace cada día o cada varios días). 

Los remedios caseros, como usar un bastoncillo para estimular la zona, untarle aceite, aplicarle una ramita de perejil o darle zumo están totalmente desaconsejados por resultar contraproducentes.
 

Masajes para bebés

Además de ayudar con la relación y el vínculo, un masaje diario puede ayudar en los procesos digestivos y para relajar al bebé. Los masajes tienen muchísimos beneficios para los bebés: regulan y refuerzan el sistema gastrointestinal, evitando gases, cólicos y estreñimiento; reducen el estrés y relajan al bebé, ayudándole a dormir mejor; mejoran sus defensas y fortalecen su sistema inmunitario; equilibran los niveles de oxígeno; ayudan al bebé a conocer su cuerpo, fomentando así su desarrollo personal; favorecen el funcionamiento del sistema circulatorio; tonifican su musculatura y aumentan la autoestima y el bienestar del pequeño, al hacerle sentir querido.

Pero además, la persona que da el masaje al bebé también recibe importantes recompensas, ya que es una buena manera de establecer y fortalecer el vínculo afectivo mediante el sentido del tacto, de conocer a su bebé, de disfrutar de un momento de atención plena para él, facilita la comunicación no verbal entre progenitores y peques. ¿No dicen que el roce hace el cariño? Pues qué mejor que las caricias y masajes para mejorar la relación con nuestro peque.
 

Crea lazos afectivos

En esta etapa de su vida, el bebé ya sabe que depende completamente de ti y te necesita a su lado para sentirse seguro y tranquilo. No te preocupes si le coges mucho en brazos, ningún bebé se ha malcriado por recibir amor. De hecho, la Organización Mundial de la Salud pide más abrazos para niños y niñas. Asimismo, diversos estudios enfatizan la necesidad de establecer un vínculo afectivo adecuado con el bebé, ya que sentirse cuidado y protegido es igual de esencial para su salud que ser alimentado.
Durante los primeros años de vida, el vínculo emocional que el bebé establece con sus progenitores es determinante en su desarrollo psicológico, así como en la construcción de una personalidad sana y equilibrada. ¡Y también en su desarrollo cerebral! Sus capacidades psíquicas, intelectuales y sociales dependen del vínculo temprano.

Abusar de gimnasios infantiles, mantitas de juego, parques, cunas de viaje o hamacas no está recomendado. En cambio, sí que lo está jugar con el bebé sobre una mantita en el suelo, practicar el piel con piel el máximo tiempo posible y utilizar un sistema de porteo ergonómico para desplazarte cómodamente y de forma segura con el bebé sin que tu espalda se resienta y tus manos queden libres, al tiempo que las necesidades afectivas de tu pequeño están totalmente satisfechas.

Los bebés nacen después de nueve meses de gestación (al menos los bebés nacidos a término), y se recomienda que los primeros nueve meses tras nacer sean de exterogestación: esto significa que en la medida de lo posible tenemos que tratarlo casi como si estuviera en el útero, aportándole un ambiente cálido, sosegado, de contención física y emocional, respondiendo a sus necesidades físicas y emocionales, para que la transición del útero al mundo exterior sea acorde a sus capacidades, y no se estrese más de la cuenta.